En los estados Lara y Yaracuy las autoridades regionales y las organizaciones sociales unieron voluntades para rescatar el Valle del Río Turbio.
En este reservorio natural de 12 hectáreas el Estado y la sociedad organizada comenzaron a realizar esfuerzos conjuntos para rescatar este valle que abarca los municipios Iribarren (Barquisimeto) y Palavecino (Cabudare) del estado Lara, así como Peña (Yaritagua) del estado Yaracuy.
Este esfuerzo empezó a tomar forma con la emisión de sendos decretos de expropiación de las alcaldías de Iribarren y de Palavecino en este espacio del Área Metropolitana de Barquisimeto, que persigue como propósito rescatar este valle.
Posteriormente se creó una comisión especial institucional por iniciativa de la Alcaldía de Barquisimeto, la cual la integran representantes de organismos nacionales, regionales y municipales, así como del sector privado y de organizaciones sociales.
A esta instancia igualmente ingresaron representantes de la Alcaldía del Municipio Peña, del estado Yaracuy, para ampliar los ámbitos de participación de este cónclave sociedad-Estado.
La idea de rescatar el valle con propuestas se ha extendido por diversos sectores de la sociedad larense y yaracuyana con encuentros, con foros, con talleres y con seminarios que están permitiendo abrir el compás de participación activa de la sociedad en el rescate de este pulmón vegetal.
Plan de Rescate del Valle inició Alcaldía de Barquisimeto
La Alcaldía del Municipio Iribarren comenzó a nutrir de acciones el espíritu que une a las sociedades barquisimetana y yaracuyana con el Estado venezolano mediante el impulso de un plan de rescate de la planicie de este valle.
El plan forma parte de la primera línea de acciones de la alcaldía barquisimetana realizada a partir de las recomendaciones que contienen las conclusiones de la comisión especial designada, según explicó el burgomaestre de la capital larense, Henri Falcón Fuentes.
Informó que en este plan se invertirán los primeros 500 millones de bolívares para iniciar el saneamiento de este pulmón vegetal, tal y como lo recomendó la comisión.
Señaló que el Instituto Municipal de Aseo Urbano de Barquisimeto (Imaubar) comenzó una inspección a lo largo del Valle del Turbio donde existen botes de escombros y de basura.
«Es necesario que cada una de las municipalidades que forman parte del Valle de Turbio emprenda acciones similares, que empiece a atacar uno de los problemas de este pulmón vegetal como lo constituye el bote de basura y de escombros en esa zona», argumentó Falcón Fuentes.
De igual manera manifestó la necesidad de que estas municipalidades creen esquemas de ordenamiento de los centros poblados que se encuentran en el borde del Valle del Turbio, que definan la regularización de esas zonas de cara al futuro crecimiento urbano.
Valle del Turbio: espacio de aprovechamiento agrícola
La Comisión Especial para el Rescate del Valle del Turbio, presidida por la bióloga Carolina Urteaga, recomendó hacer cumplir la Ordenanza de Convivencia Ciudadana de Iribarren.
Esta ordenanza contempla sancionar con multas e incluso con arrestos a las personas que consigan lanzando basuras y escombros en el Municipio Iribarren, incluida la frágil zona ecológica del Valle del Turbio.
La Brigada de Control Urbano de Iribarren se encargará de hacer seguimiento al problema de bote de basura y de escombros en esta zona del Área Metropolitana de Barquisimeto.
Arteaga señaló que la comisión también recomendó la creación de un Instituto Municipal de Ambiente, que se encargue de dirigir acciones preventivas, educativas y sanciones en materia ambiental, que permita avanzar en el cumplimiento de las acciones a favor del Valle del Turbio.
En las conclusiones del documento de la comisión especial se sugiere otra serie de acciones que debe ejecutar el Gobierno del estado Lara y el Gobierno Nacional por medio del Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT).
Entre esas acciones destacan el mantenimiento de este espacio como Zona de Aprovechamiento Agrícola, también el cumplimiento de ese precepto legal.
De igual manera recomiendan la diversificación del cultivo en el Valle para evitar el monocultivo de la caña de azúcar, una de las principales actividades agrícolas que afectan no sólo los suelos sino también la calidad ambiental del Área Metropolitana de Barquisimeto.
Propuesta de crear un gran bosque en el Valle del Turbio
Como parte de este debate colectivo que se extiende en Lara y en Yaracuy sobre el destino del Valle del Turbio, se realizó recientemente en la capital larense el I Diálogo de Saberes: un Gran Bosque para el Valle del Turbio, organizado por la Federación de Organizaciones y Juntas Ambientalistas (Forja) de Venezuela.
Este encuentro contó con la presencia del especialista en el área ambiental y docente de la Universidad Autónoma de Chapingo, de México, Miguel Uribe, así como de representantes del MAT.
En estas jornadas se disertó sobre la mejor utilidad que se le puede dar a este reservorio natural del Área Metropolitana de Barquisimeto, con suelos clase I y II, además de un subsuelo con alto contenido hídrico, según acotó uno de los coordinadores de este evento, el ambientalista Antonio Rumbo.
Explicó que uno de los principales planteamientos en este encuentro radicó en la necesidad de fortalecer el bosque de galería, constituido por 25 metros de bosques alrededor de los ríos.
«Hay que reestablecerlo para utilizarlo con diversos fines como la producción de oxígeno, la producción de elementos de filtros de dióxido de carbono, espacios verdes y el paisajismo que se genera», señaló Rumbo.
En relación con el polémico tema del monocultivo, apuntó que la siembra de caña de azúcar puede seguir su actividad pero debe diversificarse la producción agrícola de bajo impacto, principalmente de agricultura ecológica
No obstante, indicó que el Estado y la sociedad deben ser inflexibles en la prohibición para construir más urbanismos que continúen deteriorando esta zona natural del Área Metropolitana de Barquisimeto.
En los estados Lara y Yaracuy la voluntad para rescatar el Valle del Turbio se levantó de su letargo y comenzó a andar en busca de un futuro sustentable para este reservorio natural y pulmón vegetal de ambas regiones del Centrooccidente venezolano.
