Expertos en el reciclaje
A menudo, los comensales de un restaurante piden una cajita para llevarse el resto del platillo que no se terminaron. Puede que esta acción, que se repite con bastante frecuencia según Jorge Santiesteban, le resulte familiar, tanto como el destino final que casi siempre tiene esa comida.
“La gente pide la caja porque dice ‘que sabroso, me lo voy a comer en casa’. Pero después de dos o tres días en el refrigerador la terminan por botar a la basura”, dice este gerente de recursos sólidos que trabaja en la Oficina de Salubridad del Departamento de Obras Públicas de Los Ángeles. “De hecho, lo que más nos encontramos en los botes de basura es un alto porcentaje de comida”.
Y junto a los alimentos, los cubos suelen llenarse de latas, cajas, botellas, pañales, papeles y un sinfín de objetos que terminan por hacer de Los Ángeles una de las ciudades que más residuos genera en Estados Unidos:12 mil toneladas al día.
En promedio, las familias angelinas tiran 100 libras de desperdicios a la semana, según datos de la Oficina de Salubridad de la ciudad.
“Si se desperdicia mucho es porque se compra mucho, y ese estilo de vida es difícil hacérselo cambiar a la gente”, indica Erica Hooper, coordinadora de proyectos de Grocer Asociados, una firma que mantiene contratos pro ambientales con el Ayuntamiento de Los Ángeles.
“Aquí el problema es que la gente termina tirando cosas porque ya no las ve, y se cree que una vez tirada la basura ya desapareció, cuando no es así”, agregó. “Porque ni siquiera toda la que generamos llega a los vertederos”.
Lo que los datos del Departamento de Obras Públicas no reflejan, porque aseguran que resultaría imposible poder medirlo, es la cantidad de basura acumulada en la calle, sea desde una colilla de cigarro hasta una bolsa de plástico o un galón de leche vacío. Sin embargo, sí se sabe que, casi siempre, terminan llegando a un mismo sitio.
“Con el drenaje de las tormentas, la basura llega al océano. Por eso el mensaje es tan simple como importante: no tirar basura al suelo”, resalta Michael Klubock, director ejecutivo de la Fundación Malibú para la Educación del Medioambiente.
El lado positivo es que, así como la población angelina genera mucha basura, también está comprometida con el reciclaje. Los Ángeles reutiliza actualmente el 62% de todos los desperdicios generados, lo que la sitúa en esta materia como líder entre las diez ciudades más pobladas de Estados Unidos. Le siguen Chicago y San Diego, con 55% y 52% de utensilios reutilizados, respectivamente, mientras que Houston apenas alcanza el 2.5% en la tasa de reciclaje.
“Siempre estamos tratando de educar a las personas sobre lo que tienen que poner en cada bote, y ese esfuerzo es algo que tiene que ser constante”, dijo Santiesteban. “También hacemos muchas presentaciones en las escuelas, porque los niños pueden darle la información a los padres y muchas veces se muestran incluso más entusiasmados que ellos”.
Los camiones de la Ciudad de Los Ángeles dan servicio a cerca de 750 mil viviendas, incluyendo apartamentos de hasta cuatro unidades, en los que se ubican 2.1 millones de cubos azules, negros y verdes. Entre todos ellos, y contando también a los negocios, se recogen las 12 mil toneladas de basura diarias que genera la ciudad.
Aparte, 140 compañías privadas, subcontratadas por la ciudad, recogen los contenedores en 540 mil apartamentos, de los cuales 265 mil participan en el programa de reciclaje. La meta del departamento es que todas las unidades cuenten con botes para depositar objetos reciclables a finales de este año.
De los subcontratos, la ciudad tiene ingresos por 12 millones de dólares anuales, destinados a financiar la recolección gratuita de objetos voluminosos, como refrigeradores, muebles o colchones. Tan sólo contando el pasado año se lograron recuperar 37 mil toneladas de estos artículos.
Pero incluso con una alta tasa de reciclaje, los basureros se están quedando sin espacio.
El último vertedero municipal cerró sus puertas en 1996. Actualmente sólo queda un relleno sanitario para uso de la ciudad, ubicado en Granada Hills, operado por una compañía privada, que recibe las 12 mil toneladas de basura diarias que se generan. Se calcula que aún le quedan 20 años de vida.
Otro basurero, éste localizado en City of Industry y considerado el segundo más grande la nación, cerrará sus puertas en 2013.
“Ya no hay más capacidad, y nuestro mayor reto va a ser encontrar alternativas a las tumbas de basura”, dijo Enrique Zaldivar, director de la Oficina de Salubridad de Los Ángeles. “Lo que estamos tratando ahora es de convertir el residuo en energía y con la descomposición crear gas metano que al extraerlo se convierte en electricidad”.
“Hay muchas cosas que la gente puede hacer para evitar que se siga generando tanta basura. Una por ejemplo es poner un filtro de agua en casa, y así evitar comprar botellas que después se terminan tirando”, recomendó Jennifer Robinson, coordinadora de preservación del medio ambiente en Los Ángeles de la organización Sierra Club. “Cualquier mínimo detalle termina impactando en la calidad de vida de todos los residentes”.

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