12:18 AM | A lo largo y ancho del tercer estado más grande del país, se quejan por el abandono de las comunidades mientras Cabello y Capriles Radonski se esfuerzan por conquistar a los electores

Además de los problemas de inseguridad, el mal estado de las vías, la falta de alumbrado y la basura reinante en el entorno, los mirandinos tienen que enfrentarse diariamente a tres y hasta cuatro horas de cola para poder llegar a Caracas o regresar a sus casas.

Guareneros, guatireños, barloventeños, tuyeros, o tequenses todos sufren por igual el colapso de la Panamericana, la autopista regional del centro o la Gran Mariscal de Ayacucho. La cantidad de desarrollos habitacionales que han realizado, las pocas fuentes de empleo y la ausencia de vías y medios de transporte alternativos han convertido en una pesadilla el sueño de tener un techo propio y vivir relativamente “tranquilos” lejos de la gran urbe capitalina.



El metro de Los Teques y el Ferrocarril Cúa-Charallave han sido una bendición, según relatan los vecinos, pero siguen siendo insuficientes. Para Guarenas, Guatire, Barlovento e Higuerote la situación es peor, pues las obras del Metro apenas están comenzando.

CLIMA FRESCO CON MAL OLOR
Las lluvias recientes no sólo han hecho crecer la vegetación en la vía hacia San Antonio, sino que han provocado deslizamientos de tierra en Guaicaipuro y Carrizal. Los problemas de pavimentación y huecos en las calles son una queja constante en los altos mirandinos.

Una de las dolencias más señaldas por los habitantes de San Antonio es el ineficiente servicio de recolección de la basura. En las puertas de las casas y en la entrada de los edificios los desechos dan la bienvenida. Es tal la desesperación que sienten los vecinos que muchos han optado por contratar camiones particulares para que retiren las bolsas. Yonny Espadavequia cuenta que en El Limón cada propietario pagó 40 bolívares para el servicio. “La compañía Aseas empezó muy bien con seis camiones, ahorita sólo tienen dos, pero es curioso porque por ejemplo en la urbanización la Arboleda donde viven los padres del alcalde nunca falta el aseo”.

Con más de 35 años en El Limón, Edita Núñez, se queja de la tubería rota y las aguas servidas en las calles. Lamenta que no se haya conformado el consejo comunal pues ahora “esto está a la deriva, no hay a quién reclamar, el alcalde no sirve”. Hace seis meses intentaron conformar la instancia comunitaria, pero los vecinos sintieron desconfianza cuando se les pasó una encuesta donde se les preguntaba por los bienes que tenían.

En las residencias Bosque Alegre sufren la misma agonía con el aseo urbano. “En 17 años que tengo aquí primera vez que pasa esto”, dijo una vecina.

En el municipio Carrizal, el problema de la basura lo están tratando de solucionar con la transferencia de esta responsabilidad a las comunidades. Héctor Rivero, director de la casa del poder comunal, explicó que se constituyeron mesas de trabajo donde los consejos comunales presentaron sus propuestas y en este momento están a la espera de una respuesta.

“El gobernador va a entregar los camiones al municipio Carrizal para la recolección de basura porque la empresa que trabaja acá no ha cumplido con su responsabilidad, no recoge la basura”.

En Carrizal se han conformado alrededor de 40 consejos comunales, de los cuales 18 ya han ejecutado proyectos de infraestructura, torrenteras, caminerías, muros de contención y aguas servidas.

Con los 120 millones que recibió el Consejo Comunal Montañeros de la Gran Colombia pudieron realizar tres muros de contención y una torrentera. Ahora la prioridad es, según Víctor Colmenares, el embaulamiento de las aguas de lluvia y aguas negras. En esta misma comunidad Jesús Márquez pidió respuestas para una familia que invadió hace más de tres años un terreno donde pensaban construir un Simoncito, a estos damnificados todavía no se les ha dado una solución.

En los Teques, a pocas cuadras de la Plaza Bolívar, un terreno abandonado sirve de casa a un grupo de indigentes; mientras en la Plaza Danilo Anderson, en el propio centro, algunos jóvenes incurren en vicios. Los vecinos se quejan por el consumo de droga en el sector El Pueblo.

Francisco Quintero, del batallón socialista unido de San Cornier y San José de la Concha, pide el asfaltado de las vías hacia estas comunidades. Por tratarse de poblaciones muy pobres solicita ayuda en medicinas, sillas de rueda y cualquier dotación en materia de salud. Quintero plantea la necesidad de una mayor coordinación entre los consejos comunales y los batallones socialistas. Se mostró preocupado por el mal estado de las vías y el pésimo servicio en la recolección de la basura.

UNOS VALLES INSEGUROS
Calles sin luz, déficit de funcionarios policiales y la llegada de mucha gente sin arraigo ha convertido a los Valles del Tuy en una zona insegura.

En Charallave el déficit es de 200 policías, en las calles falta el alumbrado y las paradas de los autobuses permanecen oscuras.

Esto ha provocado que muchos transportistas, por temor a los atracos, trabajen sólo hasta las 8:00 de la noche, dejando a la buena de Dios a quienes llegan después de esa hora y necesitan trasladarse a sus casas.

Yeraldin Figueroa, del Consejo Comunal Las Brisas, señaló que en los operativos policiales se limitan a parar a los muchachos en la panadería y a pedirles la cédula. Los robos en las camionetas se producen a diario y se incrementan los fines de semana.

La alcaldesa Marisela Mendoza explicó que tras varias reuniones con Cadafe, decidieron comenzar a colocar los bombillos en la vía pública, pues la empresa eléctrica no les ha dado respuesta.

En materia de seguridad, señaló que paralelamente al trabajo preventivo se están realizando operativos policiales y están en conversaciones con el Ministerio del Interior y Justicia para la colocación de cámaras en los bancos, estaciones de servicio y sitios públicos.

Un poco más allá, en Cúa, la señora Milena Arias, del Consejo Comunal La Lomita, se queja por el deterioro de las vías, la falta de embaulamiento de las quebradas y la delincuencia. Con los 120 millones que les aprobaron están cerrando la urbanización, pero están a la espera de otros recursos. “Se tarda mucho la entrega del dinero”, comentó. El Mundo

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