Nubes de mosquitos y permanentes malos olores emanan del cauce que pasa cerca del gimnasio 26 de Octubre de Cumaná y que afecta la salud de las personas. Miembros de una comunidad aledaña advierten que cuando llueve, se desborda cualquier cantidad de desechos sólidos, incluidos excrementos. De allí que piden inmediata actuación oficial

Vivir en el barrio Cumanagoto de la capital sucrense representa, según el testimonio de los vecinos, una tarea ardua y valiente, pues día tras día se ven obligados a lidiar con los problemas que genera tener bien cerca un canal impregnado de aguas negras.

Olores insoportables, nubes de mosquitos y desechos sólidos arrojados por gente in consciente son algunas de las razones de la perturbada rutina de los habitantes de la populosa zona.

Armando Guédez, mecánico de oficio, aseveró que el cuadro de contaminación data de hace varios años, y la mayor responsabilidad se la atribuyó a transeúntes sin educación ecológica, que arrojan desde bolsas hasta animales muertos y alimentos descompuestos a estas aguas que otrora sirvieron de hábitat de diferentes especies de peces.

Jacinta Márquez, comerciante y moradora del barrio situado en las adyacencias del gimnasio de 26 Octubre y de un centro de asistencia médica, puntualizó que la insalubridad del espacio acarrea la proliferación de mosquitos y de enfermedades, sobre todo entre los niños.

La vecina enfatizó que el problema se complica en época de fuertes lluvias debido a que el el canal se desborda, y cantidades de desechos, incluidos excrementos, se esparcen a lo largo de las calles cercnas.

Recuerdo indeleble
El residente de Cumanagoto, Julio García, reiteró que hace varias décadas el lugar era poseedor de una rica fauna, como peces variados que eran capturados por cumaneses para su consumo.

Afirmó que antes de la degradación ambiental, el sitio era frecuentado por personas que se dedicaban a largas jornadas de pesca. “Esta sana actividad desapareció por completo debido a la contaminación a la que quedó condenado el caño”.

Héctor Gómez corroboró lo señalado por García y añadió que en mucha gente no existe “sentimiento ecológico” y por ello lo que pudo ser un espacio natural por excelencia, sólo es “limo a lo largo y ancho.”

Marcos Vargas, quien se dedica a la venta de periódicos, exhortó a las autoridades del municipio, encabezadas por Rafael Acuña, a reconstruir el embaulamiento del canal, pues lo que está en juego es la salud de cada uno de los habitantes de Cumanagoto.

Más problemas
Eugenio Pérez, también residente del sector, denunció que otro riesgo para la vida de los integrantes de la comunidad es el hampa armada. “Algunas noches hay enfrentamientos entre delincuentes” que aterran a los pobladores de Cumanagoto.

De allí que instó a los entes de seguridad y en general los que obligados a velar por el orden público para que les brinden resguardo y eviten la ocurrencia de tantas fechorías y otros hechos graves, sobre todo durante las horas nocturnas.

El Tiempo trató de comunicarse con Lorenzo Martínez, director de Infraestructura de la Alcaldía del municipio Sucre, pero con resultados infructuosos.

Antiguo Ecosistema
Los pobladores de Cumanagoto aseveran que el espacio que ahora concentra aguas negras y desechos sólidos, en otros tiempos fue refugio de peces como guaraguara, además de cangrejos, ranas y otras especies que, debido a la contaminación existente desaparecieron. Ahora allí sólo yacen limo, botellas, latas y animales muertos.

Nombre indígena
La barriada, a la cual se puede acceder principalmente desde la avenida Perimetral, debe su nombre a los indígenas que, junto a los Caribes, se asentaron en la zona nor-oriental de Venezuela. Además, este sector es conocido por ser allí donde funciona el gimnasio 26 de Octubre, donde se practican varias disciplinas deportivas.

 

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