Desde Plastivida Argentina aclaran que en el país no es posible que sean biodegradables. Apuntan a la concientización y el correcto tratamiento de los residuos.
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domingo, 17 de mayo de 2009
La idea de consumir menos bolsas de polietileno y polipropileno para evitar contaminar el medio ambiente ya comenzó a instalarse en la vida cotidiana de los mendocinos, pero además abrió el debate.
Ahora, desde Plastivida Argentina, entidad que controla la calidad de los productos fabricados por la industria del plástico, argumentan que el verdadero problema es la falta de educación en la población y la carencia de políticas adecuadas para el correcto tratamiento de los residuos.
La propuesta de reducir la distribución de estos recipientes plásticos al momento de hacer las compras, comenzó a tener apoyo a partir del impacto de una campaña realizada por una cadena de supermercados que apunta a la conservación de la naturaleza. Luego, el tema se coló en los mercaditos de barrio y aparecieron nuevos emprendimientos familiares destinados a promover el uso de un bolsón de tela vegetal, reutilizable, lavable y resistente.
Pero al mismo tiempo que esta tendencia se arraiga en la provincia, algunos se preguntan cómo reemplazarán las bolsas de nylon al momento de sacar la basura. Es que ésta ha sido, en los últimos años, una de las principales utilidades que se le ha dado a este material, después de llevar la mercadería a casa.
En este sentido, su incorrecta disposición en la puerta de los hogares así como en basurales clandestinos y vaciaderos genera perjuicios en el medio ambiente: al ser livianas (entre cinco y siete gramos) el viento las disemina fácilmente y se acumulan en acequias, desagües y riegan paseos públicos, espacios verdes; tapizan los suelos y subsisten por más de cien años en vaciaderos que no cuentan con un correcto tratamiento de los residuos.
“El impacto en el medio ambiente también afecta a la fauna, el turismo y la economía. En sitios donde hay aves o mamíferos cerca de lugares donde se dejan deshechos en bolsas de plástico el riesgo de que mueran asfixiados es grande en el intento de buscar alimento”, aseguró Eduardo Sosa, titular de Oikos, Red Ambiental.
En términos técnicos, las bolsas fabricadas en polietileno o polipropileno de baja densidad forman parte del grupo de polímeros derivados del petróleo y tardan un promedio estimado de 150 años para degradarse en forma natural. De hecho, el material con el que se fabrican no es sensible a la luz, el calor, la humedad o los microorganismos.
El problema no es de la bolsa
A través de un comunicado, desde Plastivida aportaron un punto de vista diferente al que hasta ahora ha tenido repercusión. Su titular, Raúl Segretín, explicó que a diferencia de lo que se cree, los residuos plásticos “no contaminan la tierra ni el agua porque no se biodegradan ni se disuelven en líquidos y por lo tanto no generan contaminación”.
Lo que sí producen -aseguró- es un impacto visual. “El problema no pasa sólo por la bolsa, sino que depende mucho del nivel de concientización en la población y de las políticas públicas que se apliquen en relación al tratamiento de los deshechos”, opinó el representante en el país de la organización que trabaja en el tema de plásticos y medio ambiente desde hace 17 años.
En lugar de apostar por la biodegradación, esta entidad apunta a fomentar una legislación que permita reciclar los envases fabricados con polímeros. Según Segretín, el costo de un material degradable en forma natural es seis veces mayor al que se usa con distintas aplicaciones en la industria actual.
“No es muy posible reemplazar un material por otro. Las sustancias biodegradables no se fabrican en Argentina. Por eso, lo óptimo sería aprovechar la provisión que ya existe y transformarla a través del reciclado”, dijo y agregó que una herramienta clave en este aspecto sería contar con una ley nacional que fije el tratamiento de los residuos de envases y embalajes.
“Modalidades de sistemas integrados de Gestión, entre el sector privado y el Estado han dado muy buenos resultados en quince países europeos, desde que la Unión Europea aprobó en 1994 una directiva vinculada a la gestión de los residuos”, concluyó el titular de la entidad que forma parte del Foro Global de Plásticos y Medio Ambiente.
Sosa coincidió con Segretín a cerca de los beneficios del reciclado. De acuerdo a los registros de Plastivida, en la actualidad existen 42 firmas en todo el país dedicadas al reciclaje de plásticos y sólo una de ellas está en nuestra provincia (ver aparte).
Pero más allá de esto, el presidente de Oikos aclaró que la responsabilidad de cuidar el medio ambiente también es en gran medida del sector industrial y empresario. “La clave está no sólo en las políticas que se apliquen o en las actitudes que tenga la población, sino que también las empresas deben comprometerse socialmente”, opinó.
Zulema Usach – zusach@losandes.com.ar – Fotos: Marcos García

hola esta muy buena la pag me gustaria podersaber mas informacion sobre el el tema ya que en el colegio e.s.m.e.t n1 estan haciendo un proyecto para que las personas no utilizen mas bolsas plasticas…!!!!¡¡¡¡gracias