Fundación Ideas publicaba su informe sobre el modelo energético y reclamaba en él un diseño de futuro con un cien por cien de energías renovables.
Esta afirmación conllevaba un planteamiento concreto: cierre de Garoña ya. A esto se ha referido en diversas ocasiones el vicepresidente ejecutivo de esa Fundación, Jesús Caldera, abordando un tema vivo y abierto como éste que supone importantes decisiones de gobierno, como el posible cierre de esta central nuclear. Sobre este tema ha habido, y sigue habiendo, múltiples pronunciamientos de distinta índole.
Funciva (Fundación Ciudadanía y Valores) ha publicado dos documentos en los últimos meses, que han sido debatidos por expertos de muy diferentes perspectivas (empresa, academia, medios de comunicación, consultores, políticos, reguladores, ongs…). El primer documento se refiere a ¿qué papel debe jugar la energía nuclear en el futuro mix energético español? El segundo, a las perspectivas reales de las energías renovables. La conclusión global es muy positiva para las energías renovables: han sorprendido por la capacidad de producción, por una mayor fiabilidad de la prevista en cuanto al suministro, por una tecnología propia y por su capacidad de desarrollar empleos -a pesar de alguna voz agorera- y de abrir mercados de exportación a empresas españolas.
Pero nadie prevé que en una perspectiva siquiera a medio plazo pueda haber un proceso de sustitución suficiente. Máxime cuando no existe un modelo energético español y estamos lejos del mercado único de la energía en la Unión Europea. Si no existe un modelo energético definido con seriedad, rigor y transparencia, ¿cómo se van a tomar medidas de esta trascendencia como cerrar una fuente clara de energía, más barata, libre de emisiones y que supone independencia energética?
Los expertos reunidos por Funciva apostaban por una prórroga de diez años para Garoña, coincidente con la propuesta que acaba de hacer el CSN. Esta prórroga, además de no cambiar el escenario actual, ahorra alrededor de 37.500 millones de euros en sustitución de los MW nucleares, costes de aprovisionamiento de materias primas, costes de derechos de emisión, etc. Una cifra no desdeñable para los tiempos que corren. Estas y otras consideraciones sobre la conveniencia de alargar la vida útil de las centrales nucleares: los costes variables son muy competitivos en relación a otras tecnologías de generación de energía base, se reduce la emisión de grandes cantidades de CO2, habría una menor dependencia energética, menores incumplimientos respecto al protocolo de Kyoto, todo ello con el consecuente alivio del déficit comercial, fueron puestas de manifiesto por los expertos de Funciva. También se abordaron otras cuestiones conflictivas como el tratamiento de los residuos, pero que hoy por hoy cuentan con soluciones suficientes.
Las energías renovables aún no pueden seguir el ritmo de desarrollo necesario, especialmente porque no existe un modelo energético bien definido de cómo encauzar esa sustitución. Más bien, hemos ido dando tumbos: en la energía solar fotovoltaica, en lo referente a las primas. De hecho el último decreto (RD 1578/2008) sobre parques fotovoltaicos, del que después se ha hecho extensión a otros ámbitos (RDL 6/2009), ha desconcertado al sector. Todo ello, unido a la falta de apoyos suficientes a la investigación, obliga al que fuera un sector puntero a depender cada vez más de tecnología foránea, como es el caso solar donde Alemania y Estados Unidos van muy por delante. De igual modo, se aprecia una falta de inversiones a la hora de desarrollar una red de infraestructuras que permita facilitar el transporte y hacer un uso más eficiente de la energía generada por este mosaico de diferentes fuentes.
Damos la bienvenida al impulso en la energía renovable, pero al diseño idílico que muestra la Fundación Ideas para el próximo año 2050 está muy bien, pero no sabemos cómo se llega ahí, cuál es el recorrido de sustitución, la asistencia en ruta, etc. ni tampoco cómo se conforma ese escenario final. La Unión Europea sólo ha marcado un escenario orientativo del famoso 20/20/20: en el año 20,20% de renovables y 20% reducción de emisiones. No encaja bien con el escenario 100% que reclama el autor citado. Por eso nos parece más sensato lo que han señalado los expertos que recogemos en nuestros documentos: apuesta clara por las energías renovables, mientras se desarrollan y consolidan, prórroga para las centrales nucleares actuales y, mientras tanto, diseño de un modelo energético que de fiabilidad, independencia y sostenibilidad a todo el tejido industrial, a las inversiones, a la investigación y, en definitiva, al país. Sin saltos en el vacío que lo pongan en peligro.
Recientemente se ha constituido en el Congreso de los Diputados la subcomisión de análisis de estrategia energética española para los próximos 25 años. Por iniciativa del diputado Santiago Lanzuela logró la unanimidad en la cámara. Confío en que el debate sereno y abierto permita, esta vez sí, establecer un marco que dé fiabilidad a las medidas que se puedan tomar y estabilidad y seguridad al marco jurídico en el que nuestro país tenga que desenvolverse en los próximos años.
José maría román
Director general de Fundación Ciudadanía y Valores
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