Al menos 6,5 millones de dólares ha ganado la empresa Vachagnon en los siete años del contrato que suscribió en el 2002 con el Municipio de Guayaquil. Según el acuerdo legal, la ganancia llegaba  al 10% del monto total, de  65 millones de dólares. Sin embargo, esta cifra no se ajusta a la realidad.

El contrato contemplaba estas utilidades según un precio de 14,10 dólares por cada una de las 1.800 toneladas de recolección, valor que en la actualidad se ubica sobre los 19 dólares y las toneladas en 2.400 por día.

Samuel Reyes Salvador, gerente del consorcio, no quiere dar cifras exactas, pero asegura que hay ganancia. “Sí, obviamente. Si el negocio no fuera rentable, no estaríamos interesados en participar nuevamente. El negocio deja utilidad”.

En el Municipio no se precisan cifras exactas de lo que recaudó los últimos siete años producto de la tasa de recolección de basura, un valor que se incluye en la planilla de energía eléctrica que mensualmente pagan los guayaquileños.  La única información que se puede conseguir en el sitio de internet guayaquil.gov.ec demuestra que solo en los tres últimos años (2007-2009) los ingresos se acercan a los 70 millones de dólares. En el 2007, la cifra superó los 22,3 millones de dólares, el 2008 se ubicó en
$ 23,9 millones y este año se ha proyectado en el presupuesto  casi $ 24 millones.

Solo con estos $ 70 millones obtenidos por la tasa en el periodo 2007-2009, el cabildo recuperó el valor del contrato inicial ($ 65 millones) que suscribió con Vachagnon, sin tomar en cuenta los ingresos del 2003 al 2006, es decir los primeros cuatro años del contrato. El Municipio no proporcionó la cantidad  que  ha pagado realmente al consorcio  por año.

Quienes sí detallan las pérdidas que han tenido por el servicio de recolección de basura que cumple Vachagnon son los ciudadanos de algunos sectores de difícil acceso en la urbe.

Fernando Rueda Paucar, padre de dos hijos y dueño de una tienda en el cerro de la Nueva Prosperina, en el sector del Divino Niño, dice sentirse “estafado” cada vez que mira en su planilla de energía eléctrica el valor de 1,04 dólares que paga mensualmente por el servicio de recolección de basura, servicio que no ha recibido nunca.

Los carros recolectores del consorcio no llegan hasta su sector. “Todos los días tengo que bajar el saco de basura, aquí cobran 1 dólar por bajar el saco lleno y 50 centavos la funda. Los recolectores dicen que no vienen porque aquí no está pavimentado, que no está asignado ningún carro”, explica.

El gerente de Vachagnon reconoce estos problemas para algunos guayaquileños, pero deslinda responsabilidad. “Vachagnon cumple y excede el contrato, usamos más carros de los que se contemplaron para la recolección, Vachagnon ha contratado más gente de la que se solicitó y transporta más cantidad de desechos. Vachagnon cumple y excede lo acordado en el contrato”, dice Reyes.

El contrato que su empresa tiene la obligación de cumplir –y que fue elaborado por una comisión designada por el alcalde Jaime Nebot en el 2002– no contempla la adquisición de vehículos de menor tonelaje para que puedan ingresar a las vías angostas e irregulares a recoger los desperdicios diarios.

En ese documento, de más de cien páginas, no se contempló a las miles de familias que viven en zonas inaccesibles de áreas urbano-marginales de Guayaquil y que actualmente no encuentran otra forma de deshacerse de la basura que quemándola, como ocurre en algunas manzanas del sector Divino Niño de la Nueva Prosperina.

“Todos los días que barremos, todos los días quemamos basura”, dice Jesús Briones, de 40 años. En el barrio donde vive esta madre de cuatro hijos se observan pequeños montículos de ceniza a un metro de las casitas de caña y madera.

“Mi hogar está limpio, usted no encuentra nada de basura”, dice orgullosa Antonia Soledispa, vecina de Jesús Briones.  En este sector los moradores no solo se enorgullecen de lo aseadas que están sus casas sino también de las tareas de reciclaje a las que se dedican algunos vecinos para “ganar algo de plata”. José Enrique Villagómez, de 23 años, y su sobrino José Alberto, de 8, recorren las calles de la zona recogiendo plásticos y los hierros viejos.

“Nos pagan 20 centavos el kilo de plástico y 10 el de hierro”, dice Villagómez.

El reciclaje de los desechos tampoco se incluyó en el contrato vigente. El alcalde Jaime Nebot asegura que se creará un proyecto de reciclaje, fuera del contrato, como ha ocurrido con el acuerdo legal que se firmó en el malecón del Salado en el que se trabajará por parroquia (Letamendi, Roca) y que se iniciará primero en los sectores más céntricos de Guayaquil.

Detalles
Comisión

Contrato municipal
El contrato vigente con la empresa Vachagnon fue elaborado por una comisión designada por el alcalde Jaime Nebot en el 2002. Actualmente, otro comité del cabildo define las normas de la nueva licitación.

 

RSS Feed Add to Technorati Favorites Add to Del.icio.us Stumble It! Submit to Slashdot Submit to Buzz! Digg It! Submit to Fwisp
© Submit to Any - jjtcomputing.co.uk

Random Posts