
La basura no desaparece por arte de magia. Como ciudadanos del mundo, tenemos un reto: concientizarnos de que reciclar es una necesidad.TEXTOS. MARTA I. DE LA FUENTE Y REVISTA NOSOTROS. FOTOS. M. GARÍN Y EL LITORAL.
Otro proyecto local consistió en colocar contenedores o “ranas” para que los vecinos descarten materiales secos.
Los efectos que el cambio climático está teniendo en los ecosistemas y comunidades polares, y las consecuencias en el resto del mundo, son los temas en los que más insisten este año los organismos que alertan acerca de la sanidad del medio ambiente. Para el más reciente Día Mundial del Medio Ambiente -que se conmemoró el 5 de junio- las organizaciones ecologistas, apoyando la iniciativa de este evento que convoca Naciones Unidas, hicieron hincapié en la lucha contra el cambio climático llamando a la movilización ciudadana. Lo cierto es que el hombre continúa poniendo la naturaleza a su servicio, utilizándola sin tomar conciencia del deber que tiene de conservarla. El desarrollo sostenible deja de ser la bonita frase de un eslogan para ser una necesidad. La existencia de límites reales en el uso de los recursos naturales es un imperativo, siendo el medio ambiente la única garantía de un futuro más saludable.
Por ejemplo, ¿adónde van a parar todos aquellos residuos que no se reciclan?. Directamente a contaminar el suelo, aire o agua, y en el menos malo de los casos será un recurso desaprovechado. “Aquello no reciclado va directamente a un vertedero, enterrado o depositado en un terreno, contaminando suelos, paisajes, o puede ir a una incineradora, en la que seguimos teniendo residuos, pues las cenizas muchas veces también son tóxicas”, apunta Alodia Pérez, responsable de residuos de Amigos de la Tierra.
LAS TRES R
Para una buena gestión de los residuos, el reciclaje no es la única opción, de hecho es la tercera: reducir, reutilizar y, después, reciclar. Sin embargo, todas las estrategias de concientización comienzan por la última regla, por aquella del reciclado.
“Antes de pensar en qué contenedor tenemos que echar nuestra basura, para pensar si se va a reciclar o no hay que conocer si en realidad esa basura ha sido útil, necesaria”, comenta Alodia Pérez. También podemos añadir alguna erre más, como “la de reparar, que es una cultura que hemos desechado de nuestras vidas y, sobre todo, reflexionar”, apunta la responsable de residuos de Amigos de la Tierra.
Muchos de los productos que consumismos son de usar y tirar, en los que se gastan recursos y energías en fabricarlos o distribuirlos, para usarlos una vez, tras lo cual se convierten en residuos, y no todo es reciclable. Hay materiales que, por su naturaleza, no lo permiten.
Es cada vez más común encontrarnos con aparatos creados con vistas a que mueran antes, como los envases ya destinados a ser residuos; “un ejemplo claro son los productos electrónicos, los diseñadores se esmeran en que duren de un año a tres, ya no se repara. Ahora están pensados para que, si se rompen o pasan de moda, se tiren”, afirma Pérez.
Una de las consecuencias directas del consumo acelerado que llevan las sociedades es la multiplicación constante de residuos. En los países ricos, utilizamos muchos más recursos y energía de la que nos corresponde y el camino que seguimos poco a poco es el del agotamiento de los recursos. “Para que todo el mundo viviera como un español harían falta tres planetas; para que todo el mundo viviera como un americano necesitaríamos seis planetas”, señala Leticia Baselga, de Ecologistas en Acción.
En nuestros hogares hay cosas que desechamos y quizás no nos demos cuenta de cuánto contaminan. Las pinturas, barnices, disolventes, pilas, el esmalte de uñas, productos de limpieza…”Algo muy significativo son las bolsas de plástico, que están en nuestros hábitos diarios y parece que es algo sin lo cual no podríamos vivir, y sin embargo podemos usar carritos de la compra o bolsas reutilizables”, matiza Pérez.
Sin embargo, hay pequeñas cosas que podríamos reutilizar nosotros mismos: “de las basuras domésticas, prácticamente la mitad de lo que tiramos es materia orgánica, con la que se puede hacer abono o compost, mediante un proceso natural muy fácil. Pero tiramos la basura y además tenemos que comprar el abono en la tienda”, dice Leticia Baselga.
Lo más importante para preservar el medio ambiente es la prevención, no hay mejor residuo que el que no existe. Para que el consumidor pueda elegir por un consumo sostenible, los envases domésticos como los bricks, latas y botellas de plástico, podrían comenzar a incluir en sus etiquetas cuánto contaminan. Algo muy conveniente para que la gente fuera consciente del impacto ambiental que su compra genera.
COLORES Y RESIDUOS
Cada residuo en su contenedor es la base de un buen reciclaje. azul, amarillo o verde, con el que todos debemos estar familiarizados, y en el que cartón y papel, plásticos, vidrios, residuos orgánicos o pilas quedan separados.
La denominada disposición selectiva hace que los residuos no terminen en un volcadero, sean recuperados y puedan dar vida a nuevos productos útiles. Un esfuerzo que no es en vano.
Uno de los pasos imprescindibles para que los ciudadanos participen más en la separación de residuos es sin duda la concientización, sobre la base de una buena educación ambiental con la que construir los cimientos de un desarrollo sostenible: “una educación ambiental completa y en todos los niveles que ofrezca los mecanismos para poder cambiar los hábitos”, comenta Alodia Pérez.
Pérez aporta algunos consejos para comenzar a practicar en nuestras casas, y así poner nuestro pequeño granito de arena por un mundo más limpio:
- Consumir de manera consciente y responsable.
- Ver si es imprescindible ese producto envasado o esa bolsa de plástico.
- Si deben estar envasados, elegir el envase que nos pueda servir para otras cosas, como el vidrio que es reciclable cien por ciento. Además, en casa nos sirve para utilizarlo varias veces y es mucho menos contaminante.
Reducir, reutilizar y reciclar está en manos de todos; de ello dependerá la calidad de vida de generaciones futuras.
“Para que todo el mundo viviera como un español harían falta tres planetas; para que todo el mundo viviera como un americano necesitaríamos seis planetas”.
Leticia Baselga, Ecologistas en Acción.
ENTRELÍNEAS

objetos construidos a partir de material reciclado expuestos en la unl.
EXPERIENCIAS LOCALES
En el año 2005 se puso en marcha el programa Santa Fe Recicla, que llevan adelante la Fundación Hábitat & Desarrollo junto con la Municipalidad de Santa Fe y la Asociación Civil Dignidad y Vida Sana, con el apoyo de empresas privadas.
Más de 4 toneladas de residuos son recuperados por mes a través de la implementación de este programa, si bien la planta ubicada junto al relleno sanitario, que nuclea a los integrantes de la asociación -110 recuperadores urbanos- procesa 18 toneladas de material que compra o recupera directamente de la basura.
El programa se desarrolla en dos barrios: Siete Jefes y Candioti Sur, y para ello se solicita a los vecinos que separen en origen los residuos entre secos y orgánicos, como manera de recuperar todo lo que se pueda para su posterior venta. Además, se colocaron contenedores o “ranas” para que vecinos de otros barrios puedan depositar papeles, cartones, envases tetra brik, de vidrio, de aluminio (latitas) o de plástico, es decir, materiales secos. Están en dos lugares muy concurridos de la ciudad: uno frente a Canal 13 y el otro en inmediaciones de El Faro, en plena Costanera Oeste.
Recientemente la experiencia fue distinguida con un premio otorgado por el Banco Mundial junto a la Fundación YPF, el Grupo Roggio y Cliba en el marco del concurso Eco-Compromiso 2009. En total, fueron reconocidas doce organizaciones de la sociedad civil de todo el país que recibieron diferentes estímulos destinados a ejecutar proyectos para mejorar las condiciones ambientales de sus respectivas comunidades.

junto al relleno sanitario, funciona la planta de recuperación de residuos.

otro ejemplo
UNL AMBIENTAL
En el marco del Día Internacional del Medio Ambiente, que se celebra cada 5 de Junio, se anunció el lanzamiento del programa UNL Ambiental que, entre otras acciones, incluye la puesta en marcha -a corto plazo- de la campaña de reciclaje de papeles y plásticos.
PRIMERA ETAPA
Desde la Secretaría de Extensión – Programa Ambiente y Sociedad- se informó que, en la primera etapa está previsto distribuir cestos blancos (para papeles y cartones) en todas las facultades de Ciudad Universitaria, Predio UNL-ATE e INALI- CONICET. Estos recipientes estarán distribuidos en los pasillos de alto tránsito. También se contemplan contenedores de depósito/ almacenamiento, con tapa para evitar la humedad (ya que los papeles deben estar secos).
SEGUNDA ETAPA
Luego se prevé una tarea similar con plásticos, en recipientes de otro color.
El acto representó el primer paso que da el Programa UNL Ambiental; pero contempla etapas de sensibilización y educación ambiental, para que se transmita el verdadero mensaje: “antes del reciclaje, hay que saber aprovechar al máximo y de manera racional todos los materiales que se utilizan a diario, comprendiendo que este método es el último paso” .
