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La actitud de aprender a reducir la producción de desechos sólidos implica un cambio de conciencia. Sobre todo si recordamos que muchos de los productos que desechamos están en perfecto estado y pueden ser reutilizados o reciclados. Es el caso del plástico considerado el gran invento del siglo XX. Aunque su origen se remonta hacia 1869 con la aparición del celuloide, de origen vegetal, que fue fabricado por el norteamericano Wesley Hyatt, y que se utilizó en la fabricación de montura de lentes, mangos de cuchillos y en películas cinematográfica; no es sino hasta 1909 que se le atribuye el invento del plástico al químico norteamericano de origen belga, Leo H. Baekeland, quien lo patentó con el nombre de bakelita. A pesar de los avances en la utilización del plástico especialmente en la industria bélica; entre los años 1930 a 1950 es que se da el gran auge en las investigaciones químicas que generaron el plástico que hoy inunda nuestras vidas. Al revisar rápidamente nuestros hogares podemos comprobar la cantidad de plástico que en ellos tenemos que van desde los cables de electricidad, enchufes, mangueras, tubos de aguas blancas y negras; conectores de lavaplatos, lavamanos y pocetas; hasta utensilios de cocina, artefactos eléctricos, envases de comidas, envoltorios, bolsas, artículos de uso personal y de aseo, juguetes, maletas, artículos deportivos… y pare usted de contar.
Para los expertos, los plásticos son sustancias que contienen como ingrediente esencial una macromolécula orgánica llamada polímero. Estos polímeros son grandes agrupaciones de monómeros unidos mediante un proceso químico llamado polimerización. De hecho, plástico se refiere a un estado del material, pero no al material en sí: los polímeros sintéticos habitualmente llamados plásticos, son en realidad materiales sintéticos que pueden alcanzar el estado plástico. Este estado se alcanza cuando el material en estado sólido se transforma en estado plástico generalmente por calentamiento. Concretando, la palabra plástico es una forma de referirse a materiales sintéticos derivados del petróleo capaz de entrar en un estado plástico
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Muchas son las ventajas de los plásticos. Son baratos, livianos y moldeables. Unos son permeables y otros impermeables, lo que les da gran versatilidad de uso. Así mismo, son aislantes eléctricos, y esa característica la descubrieron desde 1869, con el celuloide de origen vegetal. También el plástico es aislante térmico, resistente a muchos factores químicos y corrosivos y soporta la intemperie. Esta última característica nos lleva a ver el anverso de la moneda: no son biodegradables ni fáciles de reciclar y su quema es altamente contaminante. La mayoría de los plásticos sintéticos no pueden ser degradados por el entorno. Al contrario que la madera, el papel, las fibras naturales o incluso el metal y el vidrio; el plástico sintético no se oxida ni se descompone con el tiempo. Se han desarrollado algunos plásticos degradables, pero ninguno ha demostrado ser válido para las condiciones requeridas en la mayoría de los vertederos de basuras.
En definitiva, la eliminación de los plásticos representa un problema medioambiental. Si bien los plásticos podrían ser reutilizados y reciclados, son pocas las oportunidades que ofrecen las municipalidades para asumir un proceso que implica la clasificación de la basura en los hogares, instituciones de educación, comercios, instituciones públicas y privadas, aeropuertos, restoranes, sitios de recreación…es decir en todos los ámbitos de la vida donde hay actividad humana y que generan desechos. De allí, la recogida también tendría que ser selectiva. Luego la distribución o disposición final de los desechos. Pero para ello el Estado y la Municipalidad tienen que incentivar la creación de cooperativas y a los consejos comunales, asociaciones de vecinos y juntas de condominio a que reciclen el plástico, el papel, el aluminio, el vidrio y los desechos orgánicos. Lo que sí es cierto es que la solución no puede ser tomada por una sola de las partes involucradas porque no se trata solo de crear conciencia para la clasificación de la basura, se trata de montar una estrategia de Estado que nos involucre a todos.
La tendencia del siglo XXI está orientada a salvar el planeta del calentamiento global y para ello, los científicos proponen la producción de combustibles y plásticos biodegradables de origen vegetal. Sin embargo, esto trae como consecuencia otro problema como es el producir millones de toneladas de maíz, por ejemplo; que en lugar de ir a parar a la línea alimenticia tendrá como destino la producción de combustibles y plásticos biodegradables… Pero ese tema lo dejamos para la próxima semana. Hasta entonces. (Fuentes Consultadas en línea: Monografias.Com; wikipedia.org; plastivida.com.ar)


