Por Nelú de Marcano CNP 3332
A partir de este Convite trabajaremos algunos aspectos relacionados con el Protocolo de Kyoto; se trata de un acuerdo internacional suscrito en 2005 por 144 países con la finalidad de reducir las emisiones de gases de invernadero especialmente de dióxido de carbono (CO2), gas metano (CH4), y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: Hidrofluorocarbonos (HFC), Perfluorocarbonos (PFC) y Hexafluoruro de azufre (SF6 ) . La meta del protocolo de Kyoto es la de iniciar acciones para, entre los años 2008-2012, lograr la reducción de un 5% de emisiones de gases de invernadero a nivel mundial con relación a las cifras de 1990. Además del cumplimiento que los países industrializados hicieron en cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero se promovió también la generación de un desarrollo sostenible, de tal forma que se utilicen energías no convencionales y así disminuya el calentamiento global.
El protocolo de kyoto tiene sus antecedentes en el siglo pasado, cuando se decretó la alarma mundial por los agujeros en la capa de ozono… ese fue un hecho sin precedentes que marcaría el inicio de un proceso de deterioro del medio ambiente que hoy ha desencadenado el calentamiento global. Miguel Méndez Rodulfo afirma que: “El objetivo principal es disminuir el cambio climático de origen antropogénico cuya base es el efecto invernadero”. Según las cifras de la ONU, se prevé que la temperatura media de la superficie del planeta aumente entre 1,4 y 5,8 °C de aquí a 2100, a pesar que los inviernos son más fríos y violentos. Esto se conoce como Calentamiento global. «Estos cambios repercutirán gravemente en el ecosistema y en nuestras economías», señala la Comisión Europea sobre Kyoto. Sin embargo, el Protocolo de Kyoto tiene un objetivo que es “conseguir que las medidas de mitigación del cambio climático sean eficaces con relación a los costos.
Un aspecto interesante es que el mismo obliga a los países industrializados a desarrollar proyectos sostenibles y ecológicos con lo que ellos han llamado “Mecanismo de Desarrollo Limpio” (MDL) los cuales serán financiados con el “carbón cridits” o sea con un mecanismo de financiamiento en el cual el bono de carbono es igual a una tonelada de CO2 y esencialmente es un derecho de emisión. Méndez Rodulfo afirma que: Como el Protocolo de Kyoto busca controlar las emisiones de gases de efecto invernadero, y dado que muchas industrias de los países desarrollados, firmantes del acuerdo, no están en capacidad por ahora de cumplir con estas expectativas reductivistas, se plantea que proyectos conservacionistas o proyectos industriales que manejen tecnologías que empleen combustibles limpios, energía renovable o eficiencia energética, llevados a cabo en países del tercer mundo, se hagan acreedores de líneas de financiamiento o “carbon credits”, cuyo dinero proviene de la creación de fondos financieros dentro de los países desarrollados contaminantes.
Lo importante es que los científicos preocupados por el calentamiento global, descubrieron que aún si logramos detener completamente hoy las emisiones de carbono, los cambios en las temperaturas de la superficie, las precipitaciones, y el aumento en los niveles del mar serán en gran parte irreversibles durante 1.000 años (Salomón, 2009). Es decir, que el daño que hemos causado al planeta es ya irreversible. Seguiremos la próxima semana.
