En el departamento de Gestión de Residuos de Aguas de Jerez (Ajemsa) tienen una máxima realmente curiosa que señala que “la basura es muy chivata”. ¿Qué viene a significar esta sentencia? Pues básicamente que la forma de vida de una sociedad queda reflejada en sus desperdicios. Cuando las cosas van bien, cuando se disfruta de tiempos de bonanza, las basuras tienen una composición y cuando por el contrario son las conocidas ‘vacas flacas’ las que hacen acto de presencia, los desechos adquieren otra ‘forma’. En pocas palabras tienen otros ‘ingredientes’.

Que el volumen de basuras que genera una ciudad como Jerez crezca año tras año es digno de toda lógica, ya que, no en vano, el número de ciudadanos se incrementa de forma geométrica y constante: a más ciudadanos más basuras. Lo que realmente resulta curioso es que en la actualidad la ciudad genera menos basuras que hace dos años. La causa no es otra que la profunda crisis económica que atraviesa la economía local, andaluza, española y mundial.

Ángel Ortuño, responsable del departamento de Gestión de Residuos de Aguas de Jerez (Ajemsa), comparte lo dicho. Sabe que la basura “es muy chivata”. Tanto es así que confiesa que los gestores de residuos son capaces de saber si una carga procede del Jerez urbano o de la zona rural por factores tales como la mayor presencia de envases en las bolsas procedentes de la zona urbana o el mayor aprovechamiento de los restos orgánicos en la zona rural, “donde quien más y quien menos aprovecha lo que le sobra de comer para dárselo a sus propios animales de granja”.

Para Ángel Ortuño, “es ciertamente muy significativo que durante 2008 bajara la generación de residuos en datos generales y que en 2009 se siga con idéntica tónica. El descenso en el volumen de basuras se ha detectado en todos los ámbitos, es decir, tanto en restos orgánicos, como en plásticos, vidrios, papeles y cartones”.

Como ha quedado dicho, el referido descenso ha tenido continuación en el primer semestre de 2009, “alcanzándose los niveles de 2007 a pesar incluso del incremento poblacional”, manifiesta Ortuño. “La explicación es la caída del consumo, un hecho que ya se nota hasta en el volumen de toneladas que asume en la actualidad el servicio de recogida de trastos y enseres. Es decir, quien antes cambiaba de sofá ahora prefiere ‘estirarlo’ un poco más a la espera de que vengan tiempos mejores”.

A nivel de datos se puede señalar lo siguiente en 2007 se recogieron en Jerez un total de 105.000 toneladas de residuos. El año siguiente, 2008, cerró con 100.000 toneladas, es decir, 5.000 toneladas menos o lo que es lo mismo, una caída de nada menos que 5 millones de kilos.

“Está completamente claro que la gente aguanta más. En el referido periodo de tiempo hubo menos embalajes y cartones. Hasta el volumen de cajas y restos de embalajes que se recogen en las puertas de los comercios. Todo bajó”.

El volumen de basuras que genera Jerez crece a una media anual comprendida entre el 1 y el 2%. El año pasado no creció, como ha quedado dicho, sino que descendió casi un 8%. Y sigue igual. En el año en curso los meses se suceden sin grandes diferencias en el volumen de desechos que generan los jerezanos, excepción hecha del mes de febrero que por tener menos días cae sensiblemente en las estadísticas.

“Este año -apunta el responsable del Departamento de Residuos de Aguas de Jerez- entre enero y mayo no ha habido grandes diferencias con los datos de 2008. Mayo es tradicionalmente el mes con más producción porque en el mismo se celebran tanto la Feria del Caballo como las pruebas del Gran Premio de España del Mundial de Motociclismo”.

En la actualidad, los jerezanos producen una media de 7.210 toneladas de basuras al mes (contabilizando basuras orgánicas y otros restos no reciclables) y 202 toneladas de envases.

Una mera comparativa deja bien a las claras que en la planta de reciclaje y compostaje de Las Calandrias -que es a donde van a parar las basuras que generan los ciudadanos a diario- se recicla prácticamente un 50% por ciento más que en 2004, ejercicio en el que se cumplía el primer año de funcionamiento de la referida planta.

“La conciencia ciudadana va aumentando con el paso de los años”, apunta Ángel Ortuño, quien añade que “la perfección no se alcanza nunca en el sector del reciclaje ya que siempre hay pasos que dar, caminos por los que avanzar. Además -añadió- por mucho esfuerzo que hagamos desde Ajemsa, la última palabra la tenemos todos y cada uno de nosotros en nuestras propias casas cuando toca enviar un residuo a un determinado cubo o bolsa”.

Random Posts