
“Pero lo cierto es que enfrentados a la disyuntiva de invertir en oro o basura, los expertos parecen considerar más interesante la segunda, una opción más prudente y rentable a medio y largo plazo, me inclino por los residuos frente al oro”, asegura Alejandro Inurrieta, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).
“Es un sector anticíclico y defensivo, primado, con ingresos recurrentes y con un gran recorrido de crecimiento”.
En cambio, el oro sería desaconsejable “porque va a seguir muy volátil y con rendimientos muy pequeños”. Justo lo que opina Víctor Alvargonzález, director general de Profim: “Es un activo muy volátil y que se mueve en mercados muy estrechos. No cabe descartar correcciones importantes”.
Para Pablo Díaz Iturriaga, analista de Nordkapp, una firma de patrimonios, subsisten, sin embargo, “incertidumbres suficientes como para que el oro siga siendo interesante, y subiendo”.
También Yves Bonzon, director de inversiones de Pictet, un banco privado suizo, opina que “el oro continuará subiendo mientras la confianza de las monedas se siga erosionando”.
Nadie niega que al oro hay que tocarlo con suma cautela. En Banif aconsejan “posiciones en oro muy pequeñas en una cartera”. Aparte de que casi no se ha revalorizado (nominalmente) en las últimas décadas, y muestra una peligrosa tendencia a las oscilaciones bruscas (acaba de caer el 7% en sólo nueve días), la evolución de este activo depende de tal suma de factores imprevisibles —la evolución de la economía, el dólar, la inflación…— que lo convierten en un activo de riesgo. En Banif apuntan que si la FED sube los tipos a partir del segundo semestre el dólar subiría, propiciando la caída del oro. Otra duda es la inflación, ya que haría subir al oro. Pero también aquí hay división de opiniones.
Iturriaga sí cree que 'existe peligro de inflación', igual que en Banif, donde apuntan que “ante la abundante liquidez inyectada en la economía, muchos inversores se han refugiado en el oro”. Los demás expertos consultados por este medio lo dudan.
VALORES
En 1980 el oro llegó a valer 874.5 dólares la onza. Teniendo en cuenta que ahora mismo está sobre los 1,120 dólares. Peor aún, el oro sufrió una travesía del desierto de 20 años. Después de caer a 350 dólares en 1982 ahí se mantuvo hasta 2002. La pérdida de valor real sería aún mayor para los inversores que se han inclinado por adquirir oro físico —en lingotes y monedas—, ya que conllevan un fuerte descuento a la hora de venderse. Otro factor es su correlación inversa con el dólar.
