Tan solo en la Unión Europea se generan al año 294.600.000.000 kg de basura. Si extendiésemos estos residuos por el suelo, se cubriría todo el estado de Luxemburgo con una capa de 30 cm de espesor.
La cuestión no es que sea grave. Es alarmante. En España cada ciudadano produce 600 kg de residuos al año, a un ritmo de crecimiento del 6 % anual. Y el 70 % de esta basura no se recicla en la actualidad. El problema es que hace décadas que la naturaleza no es capaz de asimilar esta avalancha tóxica y se está convirtiendo en un sumidero venenoso que amenaza su supervivencia. Cada trozo de plástico tarda 500 años en degradarse, en un entorno sobresaturado.La reciente encuesta realizada en la Intranet acerca de los residuos refleja un alto nivel de conciencia entre nosotros. La opinión mayoritaria coincide en resaltar que si todos ponemos de nuestra parte, el problema entrará en vías de solución. Hasta hace poco se hablaba de las tres erres como método de intervención en la gestión de los residuos: reducir, reutilizar y reciclar. Pero una de las sorpresas recientes es que la basura es negocio. Se puede convertir en dinero. Y aparecen otras tres erres nuevas: revalorizar, reestructurar y redistribuir.
No es imposible. Hay pueblos en Japón que casi han conseguido alcanzar el nivel de �Residuos Cero�: ver enlace a noticia de El País: El paraíso nipón del reciclaje
Evidentemente, son las autoridades públicas quienes deben facilitar los medios para que los ciudadanos segreguemos en origen y quienes deben concienciar a la población para que reduzca de manera drástica la basura que genera.
