En el patio de chatarra, la grúa mueve de un lado a otro la pesada carga, que una vez envasada en contenedores, viajará en barco al encuentro de quienes la compran. Las manos que mueven el equipo son las de Agnés Felipe Ramón Chong. Con muchos años en Desequip, la Empresa Desmanteladora de Equipos, de la Unión de Empresas de Recuperación de Materias Primas (UERMP), asegura que lo más difícil de manipular es el latón, pero a él, ninguna se le resiste.
Manuel Fernández trabaja como operador de montacargas. La explicación de su permanencia allí por 10 años es sencilla: “me gusta mi trabajo y las condiciones que hay aquí”. Según Carlos Hernández, en esta empresa perteneciente al Ministerio de la Industria Sideromecánica, se practica el multioficio, “así que lo mismo estibas, manejas que barres”, dice.
La única
En la actualidad es Desequip import-export, creada en 1996, la única en el país que se dedica a las exportaciones de desechos recuperables.
De acuerdo con su director general Omar Yzquierdo, “el país defiende a capa y espada la política de incrementar el consumo de chatarra y otras materias primas en los procesos industriales, pues esta constituye una importante vía de sustitución de importaciones”. La chatarra de acero, por ejemplo, va a parar a la Empresa Siderúrgica José Martí (conocida como Antillana de Acero), en La Habana, y Acinox Tunas, en la homónima provincia.
Sin embargo, no todos los materiales recuperados son aprovechados en la industria nacional. De esos excedentes vive Desequip, que los recibe de todas las empresas del país y los convierte en un rubro exportable más.
El fuerte de esta entidad, ubicada en el Anillo del Puerto, es la chatarra no ferrosa y el mayor volumen se concentra en la de aluminio, seguida de la de cobre, de acero inoxidable y de plomo. “Las recibimos de todo el país; para darles mayor valor agregado las clasificamos. Del aluminio, lo más importante es la lata”, señala el directivo. Le siguen el plomo –triturado y en pasta–, proveniente del procesamiento de las baterías de la planta Funalco, ubicada en San Francisco de Paula, y el cobre obtenido de radiadores de este material, que se exporta cuando está satisfecha la demanda de la Fábrica de Conductores Eléctricos Eleka, ubicada en la provincia de La Habana.
Exportar
Si bien en volumen el aluminio ocupa el primer puesto, en valores este lugar lo tiene el cobre, con 53 por ciento del total, por los favorables precios del mineral en el mercado internacional. Le sigue el latón de bronce; aluminio; acero inoxidable y plomo. “Al cierre de 2009, las exportaciones totales en pesos convertibles crecieron 27 por ciento”, expresa Yzquierdo.
Los principales mercados en 2009 fueron Canadá, España, Italia, India y China. Y van por más. Según Gené Cue, subdirectora comercial, y Valmy Santana, especialista de esa dirección, se trabajan nuevos mercados en Asia y América, donde existen buenas perspectivas. Asimismo, incursionan en productos como el vidrio, plásticos y las cenizas de vanadio, un desecho de centrales eléctricas.
Para el procesamiento y manipulación de estas materias primas, Desequip, con 57 trabajadores entre directos e indirectos, cuenta con equipamiento especializado, incorporado en 2009, que permite una labor más ágil y segura, lo que humaniza el trabajo de las personas vinculadas directamente a la producción.
“La introducción de un espectómetro manual permitirá medir la composición química de los metales y conocer con certeza el material que se envía al exterior”, explica Ernesto Acosta, jefe de patio. “Estas facilidades logísticas, la disponibilidad de materias primas, la experiencia y el sentido de pertenencia permitieron que se obtuvieran buenos resultados finales, con ventas por más de 30 millones, pese a un primer semestre de depresión de los precios en el mercado”, señala el director general de Desequip, quien piensa que tal vez es tiempo de competir entre los mejores exportadores del sector.
En 2010 y los años por venir, le resta a esta empresa mantener su estabilidad, cuidando la atención a las necesidades de sus trabajadores, la garantía de sus medios de protección y alimentación, buscando nuevos mercados y productos que se convierten en una fuente de ingresos para el país.
