
Habitantes de El Placer elevaron la denuncia ante la plenaria del consejo comunal de esa localidad, pero el reclamo quedó en veremos, dado que quienes mantienen el vertedero clandestino son vecinos del lugar, según opinión de algunos residentes de El Mayal, señalando que cobran por depositar los desechos en la parcela privada.
El terreno es propiedad de la familia Mendoza, quienes alegando posibles inundaciones por el desborde del buco Mayalero, han decidido, sin permiso de la alcaldía de Palavecino o la Dirección Regional de Ambiente, improvisar un relleno sanitario en un solar aledaño al callejón denominado La Mendocera de El Tamarindo.
Habitantes de esa localidad denunciaron que camiones de la antigua empresa Milazzo, hoy Lácteos Enlandes, depositan sus desechos en esa área residencial, el cual permanece incendiado, despidiendo una humareda constante que se esparce a kilómetros con profundos olores a basura y goma quemada.
Los desperdicios son lanzados sobre todo en horas de mañana y parte de la tarde, al parecer con la intención de rellenar una cañada que atraviesa un amplio terreno privado cubierto por un denso matorral sometido a una intensa intervención.
Estos desechos, contentivos de tierra, escombros de construcción, plásticos, gomas, cauchos, televisores y hasta parte de vehículos, se mantienen encendidos desde hace alrededor unos diez meses, razón por la que los residentes ya comienzan a padecer enfermedades respiratorias.
Residentes de localidades vecinas, calificaron como "un abuso" el mantenimiento del basurero. "Además no entendemos por qué los camiones de esta empresa que fabrica jugos y lácteos, apostada en la avenida Intercomunal Cabudare Acarigua, traen la basura para este lugar", sostuvieron.
"No es un vertedero"
Residentes de La Nicaciera en El Tamarindo, un sector cerca del vertedero improvisado, acuden al lugar a recoger desperdicios de metal entre los escombros para venderlos o para utilizarlos en sus derruidas viviendas.
El lunes pasado lanzaron seis camiones de basuras, dijo un vecino que optó por no revelar su nombre para no ser víctima de represalias, argumentando que se ha beneficiado de los desperdicios de metal del basurero, pero que lamenta que incluyan cauchos y otros plásticos que encendidos, afectan a los residentes en sus alrededores.
El vecino aseguró que el buco está siendo rellenado de común acuerdo entre el consejo comunal de El Tamarindo y dos hermanos que son propietarios de los terrenos, quienes al ser consultado al respecto, restaron importancia a la grave situación.
Ori Mendoza, uno de los hermanos propietarios del lugar destinado para la disposición de los desechos sólidos, indicó que decidieron rellenar el espacio con escombros para evitar que el buco Mayalero "nos siguiera socavando esta parte de la tierra, pero no es un vertedero como tal".
Cuando el equipo reporteril de EL IMPULSO insistió que en el sitio en cuestión no sólo se observaban escombros sino basura, de la cual aún se desprendían varias columnas de humo, Reimir Mendoza, también propietario, reaccionó de forma violenta que el humo era un invento de la comunidad y la basura no se apreciaba por ninguna parte.
La denuncia fue comunicada hace más de un mes ante las autoridades del Ministerio de Ambiente, a través de algunos vecinos de la zona rural. Sin embargo, todavía aguardan por una solución.
Cocinan al lado de un basurero
Por otra parte, el equipo de EL IMPULSO conoció la existencia de una casa de alimentación a escasos metros del vertedero clandestino, ubicado en el callejón La Mendocera.
Allí, por referencia de vecinos, nos revelaron que esa institución alimenta a unas 850 personas añadiendo que asisten a una población escolar superior a 300 alumnos de la Escuela Bolivariana José Aparicio Salcedo, instalada en la zona.
Representante de un escolar, acotó que la comida es elaborada al lado del basurero, razón por la cual el alumno no consumía dichos alimentos.
Pero tristemente las familias menos pudientes, acuden a esta casa de alimentación a buscar su porción de comida, que sin duda está contaminada, o por el humo y bacterias que genera la basura, o por las moscas que se han proliferado-
El llamado de atención al alcalde de Palavecino, Richard Coroba, a razón de inspeccionar el sitio para su inmediata clausura, y generar las multas y sanciones correspondientes.
